lunes, 21 de febrero de 2011



Estábamos los dos juntos, casi persuasivos los dos…        Pero de pronto…

-He traído una mulata! - me dijiste de penalti mientras llamaba una líbida voz desde el balcón…

Y entonces y muy de repente, se cortó mi tenue serpiente amarilla … aquella que iba reptando sigilosa tras mi espalda se cortó y volvióse de nuevo a enroscar, y así que me quedé parada esperando a conocer a aquella mulata dueña de la antigua barra del viejo bar.

Era tímida dulce y sinuosa, tenia aspecto de dama helada revestida de auténtico paladín a la taza. Estuvimos hablando y tú bien sabes que le gusté yo…a pesar del aletargamiento de mi sigilosa…
De todos modos y a pesar de todo, fuiste tú quien la deslizaste por el pasillo de una forma sensual y extrovertida.

Y yo mientras me quedé en el sofá. Se hicieron las 12 y yo en el sofá… las 2 y yo como, yo en el sofá… llegaron las 4 y de pronto me ví inmersa en una barra  tomándome un ron negrita y brindando por los tres.

Al día siguiente tarde amaneció y cuando llegué a casa el olor a paladín invadía todo el pasillo, era un olor compacto con aire de muerte. Era un olor indescriptible que me dejada inmersa en atmósfera errática e iracunda…seguí avanzando a lo largo del pasillo y de repente ocurrió… sentí los gritos…parecían aullidos y gritos salvajes y primarios de soprano en celo…todo para mí era nuevo y enloquecedor … ya no había sofá ni barra del bar…ahora solo cabía ira frenética y temblor de piernas.

No lo recuerdo bien..pero sé que así lo hice. Entré en la habitación y me tiré con brío y furia desencadenada encima de la cama invadiendo el almohadón con vuestras caras míseras… escuchando la guitarra que a dúo estabais tocando los dos… y de pronto comencé a morderos con los dientes temblequeantes y poseídos.

El paladín sinuoso sobrevivió aunque quedando con un palmo de calvicie… y sin embargo, ahora soy una auténtica viuda amargada que repta por debajo de las mesas chupando el último resquicio de botellón…auténtica amalgama de vida… ahora simplemente tengo que empezar de nuevo, nuevo hogar, nuevo esposo al que más tarde recordar… y eso sí, esta vez la sala sin sofá, y un barrio sin vieja barra de bar.

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